Donde quiera se cuecen habas
Lázaro Fariñas
Lunes, 24 de Marzo de 2014

Lázaro Fariñas*/Foto Virgilio Ponce

Por Lázaro Fariñas*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- No existe nada extraño en que un gobierno utilice la fuerza bruta para contener el desorden callejero. El uso de esa fuerza es la única solución para detener el caos en las ciudades cuando este se desata. No veo por qué hay que asombrarse cuando las fuerzas armadas o la policía salen a las calles para controlar a los que están incendiando o saqueando negocios o propiedades ajenas.  Desde el comienzo de la civilización, las autoridades han actuado así y siempre actuarán así.

Cuando las masas oprimidas salieron a las calles de Caracas en protesta por las medidas neoliberales adoptadas por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, a este no le quedó más remedio que sacar al ejército con sus tanques para controlar la situación y restituir el orden público. Aquellas revueltas, que oficialmente dejaron alrededor de 400 muertos, pero que extra oficialmente se calculan en una cifra cercana a los 2,000, solamente fue sofocada porque el gobierno hizo lo que siempre hacen los gobiernos: tratar de implantar el orden.

No recuerdo que en aquella ocasión el gobierno de los Estados Unidos amenazara con tomar medidas en contra del gobierno venezolano por haber utilizado la fuerza bruta para acallar la rebelión callejera.  Al contrario, el gobierno de George H Bush le ofreció a Carlos Andrés un préstamo por 450 millones de dólares para ayudarlo a poner en orden la economía que aquel año había sufrido una contracción de más del 8%. Hay que recordar que Venezuela atravesaba por una situación económica desastrosa, con una inflación de más del 30% y un índice de pobreza, que le daba miedo al susto, de más del 60% y de extrema pobreza, cerca del 30%.  El gobierno no recibió reprimenda alguna por haber utilizado la fuerza bruta para implantar el orden, ni salieron los congresistas norteamericanos a presentar resoluciones contra Venezuela.

Eso fue en Venezuela en el 89, pero no hay que ir tan lejos para buscar ejemplos de cómo los gobiernos se defienden contra las revueltas callejeras. Podemos quedarnos aquí en los Estados Unidos para ver que es casi imposible enumerar las veces que las autoridades, tanto locales como estatales o federales han hecho uso de la fuerza para contener la violencia en las calles. Solamente hay que recordar que en la década del sesentas hubo disturbios sociales en más de 127 ciudades de este país y en todas ellas las autoridades los aplacaron utilizando la fuerza bruta.

Hay dos ejemplos que bien vale la pena destacar y ambos ocurrieron en la ciudad de Detroit en el estado de Michigan. Uno de ellos ocurrió en 1943 y el otro en 1967.  Detroit, que pasó de ser una ciudad sumamente próspera en los cuarentas, a una ciudad totalmente empobrecida a partir de los sesentas, sufrió en ambas épocas los disturbios raciales más violentos de este país en el siglo XX. En ambos casos el gobierno federal envió tropas del ejército para apaciguar y reprimir a la población.

En 1943, estalló un brote de tensión racial en la ciudad que obligó al presidente Roosevelt a enviar tropas. Esos enfrentamientos dejaron un saldo de 34 muertos, 433 heridos y cientos de detenidos. ¿Qué les parece, en una ciudad de menos de dos millones de personas, 34 muertos y 433 heridos? Hay que imaginarse la clase de violencia que debe haber estallado allí para que tantas personas hayan sido heridas o muertas.

Pero lo peor aún no había ocurrido en aquella ciudad. Años más tarde, en 1967, para ser más exactos, el 23 de julio de ese año, en una verdadera campaña campal que duró 5 días y en la que participó la 82da División Aerotransportada del Ejército dejó un saldo de 43 muertos, cientos de heridos y más de 7,000 detenidos, comercios saqueados y casas abrasadas. La población blanca abandonó la ciudad. Tanto fue así que, la ciudad de cerca de dos millones de habitantes en los cincuentas, hoy en día apenas tiene unos 700,000 habitantes, de los cuales más del 80% son de la raza negra.

De manera que, tanto en Caracas en 1989, como en Detroit en los cuarentas y los sesentas y en miles de casos más alrededor del mundo, cuando los gobiernos ven el caos en las calles, sacan a las fuerzas del orden a eliminarlo. No importa si el gobierno es dictatorial como si es democrático, todos hacen lo mismo.

Tanto el gobierno de los Estados Unidos, como el de Venezuela eran gobiernos democráticos y legítimamente constituidos cuando estos hechos sucedieron, sin embargo, ninguno de los dos titubeó ni por un momento en utilizar al ejército para implantar el orden.

Entonces, hay que preguntarse ¿por qué el gobierno de los Estados Unidos está formando tanto escándalo porque el gobierno democrático, popular y legítimo de Venezuela saque la Guardia Nacional para controlar el desorden que su desleal oposición ha formado en las calles?  Pero, total, ¿para qué preguntar si ya sabemos el por qué?

*Lázaro Fariñas, periodista cubano residente en EE.UU.

Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

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