Conferencia “Equidad de género en Cuba”, por Luisa Campuzano PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 24 de Noviembre de 2008

Jornadas "Cuba: diversidad y Cultura", de Euskadi-Cuba. Conferencia de Luisa Campuzano, Directora del Programa de Estudios de la Mujer (Casa de las Américas, La Habana). Transcripción de Luisa Cuevas – Cubainformación.- Voy a hablarles de la mujer en Cuba y, aunque mi trabajo fundamental dentro del Programa de Estudios de la Mujer de Casa de Las Américas, que fundamos en 1994, ha sido siempre los estudios de la mujer desde una perspectiva de la cultura, de la producción cultural de las mujeres, de la producción simbólica de las mujeres, preferiría en esta ocasión referirme a la trayectoria de la mujer cubana en el periodo revolucionario.

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Pero para llegar a ese periodo, hay que empezar un poco antes,  tal vez demasiado antes. Siempre que he tenido ocasión en diferentes circunstancias de trabajar el tema de mujer cubana o mujer latinoamericana en espacios europeos, digo  que cuando se trata del tema de mujer cubana o latinoamericana, hay que plantear que el esquema, el paradigma de estudio, difiere en una serie de aspectos. No se puede trabajar el tema de la mujer, ni pensar, ni considerar, ni glosar ningún tipo de teoría o de metodología  en relación con su estudio, sin tener en cuenta aspectos tales como racialidad -la mujer latinoamericana es una mujer marcada racialmente-, estudiamos mujeres marcadas por la racialidad, ya sean indígenas, mestizas, negras de procedencia esclava; en todo caso mujeres subordinadas por otras mujeres que son las conquistadoras, las descendientes de las conquistadoras o mujeres europeas llegadas con una inmigración de extrema pobreza que es la que se produce en nuestros países a partir de las décadas finales del siglo XIX.

La realidad de estas mujeres racialmente marcadas, entre las que hay una diferencia de clase determinada por la racialidad, creo que resulta extraordinariamente importante. Y hay que señalar que las mujeres están marcadas por una subordinación múltiple, porque pertenecen a un mundo colonial, primero, y están subordinadas al patriarcado en segundo lugar. Hay una patriarcalidad local y otra patriarcalidad colonial que se sobrepone a su propia condición. Y ya en la contemporaneidad son mujeres marcadas por la situación postcolonial.

Esto significa que tendríamos que empezar por hablar de que si hablamos de mujeres, tenemos que pensar que son muchas mujeres distintas y si tenemos que priorizar, hablaremos de aquellas que han dejado un rastro más marcado dentro de una cultura letrada como es la cultura occidental. Nosotros estamos marcados por el papel y por la escritura y prácticamente solo existe aquello de lo que tenemos constancia escrita, pero no podemos ignorar todo aquello que esta inscrito de otra manera, con otros lenguajes, como es el caso de la  esclavitud, de la encomienda, toda una serie de hechos que han dejado desde el punto de vista de la mujer, pocos testimonios.

Esa es una de las temáticas que abordamos en el libro “Yo con mi viveza; textos de conquistadoras, monjas, brujas y otras mujeres de la colonia”. Todas estas mujeres latinoamericanas que aparentemente no escribieron nada pero que dejaron testimonios interpósitas personas a través de juicios, tribunales de las santa inquisición, de distintos procesos de los que fueron víctimas y que a traves de ellos nos hicieron saber de qué se trataba su vida, en que condiciones iban sobreviviendo, como iban construyendo una contracultura que va a ser sumamente importante.

Hablando de contracultura digamos que tal vez las primeras mujeres cubanas que se inscriben en esta corriente, van a ser lo que se llama en la historia de Cuba las cimarronas, que también tienen mucho espacio en el mundo esclavista latinoamericano. Son las negras que se escapan de las dotaciones de los ingenios, que se escapan de las casas de las que forman parte de la servidumbre y que se van a vivir al monte, fundando junto con hombres o ellas solas, palenques, espacios en los que se constituyen unos pequeños conglomerados humanos, donde se reproducen, y viven alejadas de otro tipo de relaciones y allí tendrán una cultura de supervivencia muy precaria en la mayoría de los casos.

Por otra parte están las mujeres criollas que han sido durante siglos dueñas de esclavas, que tendrán  una autoridad mayor que otras mujeres de la península al tener el poder, un poco mayor, de tener subordinados hombres y mujeres esclavas y en este sentido me gusta siempre detenerme en una figura que comparten la literatura castellana y la cubana. Se trata de Gertrudis Gómez de Avellaneda, la novelista romántica, que nació en Cuba, vivió en Cuba hasta el año 1836 y después vino a España donde desarrolló una importante obra literaria en la cual hay importantes novelas que se refieren a Cuba, y también memorias. En una de sus primeras  memorias dedicada a una prima suya, contaba lo que era para una persona acabada de llegar de Cuba, nada más y nada menos que a La Coruña, soportar a las hermanas de su padrastro que le decían que ella no sabía hacer nada, que ella necesitaba tener 24 sirvientas, que no sabía coser, que no sabía calcetear, que no sabía hacer nada, que en Cuba hasta las vacas son señoras. Esa era la mentalidad de la criolla cubana, una mujer que tiene siervos, que tiene gente a quien mandar y que puede darse el lujo por tanto, de tener otros intereses culturales, como estos de Gertrudis Gómez de Avellaneda que desde muy joven es escritora y como el de otras mujeres cultas, ilustradas de los siglos XVIII y XIX cubanos que por eso, porque tienen un ocio que les permite cultivarse, van a tener una formación literaria, etc.. Estos son los dos mundos en los que se gesta, bien contradictoriamente, bien complejamente, la condición femenina cubana.

Iniciada la primera guerra de la independencia en 1868, y también en la segunda guerra de independencia en 1895, las mujeres cubanas van a encontrar otros espacios, a los que serán conducidas no por voluntad propia sino por sus maridos, sus padres, etc. porque estas guerras de independencia en buena medida fueron guerras familiares. Las tropas mambisas (los mambises eran los soldados del ejército libertador cubano, es un término despectivo que nadie sabe en español de donde viene ese término, si era valenciano, si era canario, si era gallego, nadie sabe esa palabra quien la inventó pero le pusieron mambises y así se quedó y para nosotros ser mambí es lo más orgulloso del mundo, el mayor orgullo es decir yo soy nieta de un mambí, pero mambí era un despectivo), llevan a sus mujeres, a sus familias a la guerra, y allí algunas de estas mujeres, en las asambleas constituyentes que proponen realizar las repúblicas en armas que se instauran en ambas guerras, proponen cosas tan novedosas como el derecho al voto, como el divorcio, el derecho al trabajo, etc.; eso es muy temprano.

Por otra parte también en el XIX junto con esta participación directa en la guerra, está su emigración. Decía el poeta Virgilio Piñera que tiene un libro que se llama “La isla en peso”, en un largo poema, un verso que es “la maldita circunstancia del agua por todas partes”. Para él lo es y para otros podrá serlo y sin embargo no para otros. Yo siempre pienso que el horizonte de una isla, el hecho de estar rodeados de mar por todas partes, en vez de ser algo trágico es una circunstancia excepcional que te da un espacio de libertad por delante, el mar como un horizonte de libertad infinito hacia el cual proyectarte, y ese horizonte infinito conduce durante la guerra de independencia a la emigración. Muchas familias que no pueden incorporarse a la guerra que se inicia en las provincias orientales, se van a la emigración para desde allí ver de qué modo pueden contribuir a que se desarrolle, a que se logre la independencia de Cuba. Esta emigración fundamentalmente se dirige a los EEUU que son el otro modelo que pueden imaginarse los cubanos, el que tienen más cercano de independencia, de libertad, el primer país independiente de América, etc. (eso es todo puro pensamiento del XIX), y allí miles de mujeres se van a dedicar a distintas tareas en pro de la independencia de la isla. Van a descubrir lo que es el trabajo y a través del dinero que ganen van a contribuir de una manera directa a costear la guerra, van a fabricar uniformes, a tener una larga correspondencia con infinidad de personalidades del mundo, estas mujeres, letradas como decía, le escriben a muchísima gente pidiendole que intervengan a favor de la independencia de la isla. Y por otra parte van a realizar estas tareas al mismo tiempo que, allí y en otros países de Europa a los que emigran, van a descubrir que hay otros paradigmas femeninos que van a incorporar a su imaginario. Para ellas no va a ser ya el modelo impuesto por el patriarcado colonial español, ese modelo de mujer católica, cerrada, de negro, metida en su casa y amarrada a la pata de la cama, la mujer que recomienda Fray Luis de León en La Perfecta Casada, sino que va a ser otro modelo de mujer, la mujer moderna; hay un ideal de modernización en estas mujeres que va a incorporarse desde finales del XIX. Ese ideal de modernización va a estar presente para las cubanas al inicio de la república, es decir en 1902, cuando Cuba accede a una independencia mediada por la enmienda Plath, por lo que conocemos por las circunstancias en que España entrega a Cuba a los EEUU y los EEUU ponen una serie de límites a la independencia del país. Pero llegada esta independencia, estas ideas, este concepto de modernización va a conducir a las mujeres desde el inicio a su incorporación a tareas y a quehaceres y a ideales que van a dar sus frutos en los primeros 40 años de la república. Ellas van a tener, yo siempre  lo digo, la posibilidad paradójica de encontrar en la intervención norteamericana la posibilidad de acceder a una escuela que es laica, que es libre para todos, y una escuela en la que comparten las aulas con los niños. Niñas y niños van a estudiar juntos desde la primaria. Y van a desarrollarse parejamente, van a compartir clases, a compartir proyectos, la mujer no va a encontrarse excluida, separada, no va a haber un ghetto de mujeres como ha habido en otros países escuelas para mujeres y escuelas para hombres, sino esta escuela pública, gratuita y laica va a ser una escuela para mujeres y para hombres.

En este proyecto se le dará mucha importancia también a un rol que ha sido tradicionalmente asignado a las mujeres, que es el rol de maestras, pero se le va a dar la oportunidad de tener muchas aulas y ejercer este trabajo desde el principio.

Por otra parte su participación en la guerra, en la emigración, este desarrollo cultural que de un modo u otro tuvieron tanto como desarrolladoras de una contracultura de descendencia africana o como miembros de una cultura más o menos disfrutada a partir de una situación de ocio, o como obreras, como van a ser muchas de las emigrantes, estas mujeres van a asociarse de distinta forma desde los primeros años de la república y a través de estas asociaciones van a luchar por distintos derechos a los que van a acceder desde muy temprano.

Así, por ejemplo, pensando en las mujeres de clase más elevada, desde 1917 tienen derecho a todos los derechos jurídicos habidos y por haber en relación con sus propiedades; pueden poseer propiedades pero además pueden venderlas, administrarlas, hacer lo que quieran con ellas sin autorización de padres, de maridos, de nadie. Por otra parte en relación también con las mujeres de la clase alta, sabemos que tiene que ver con ellas más que con las otras, desde 1918 hay divorcio en Cuba. Eso era impensable en cualquier otro país latinoamericano de una fuerte influencia española, católica, aunque fuera siglo y medio después o un siglo después de la independencia. México fue independiente desde 1810 más o menos, empieza tremenda Revolución que costó un millón de vidas y que volteó el país patas arriba, produjo una gran movilidad social y sin embargo en México no hay divorcio hasta 1952.

Yo pienso que esa modernidad con la que entra en contacto la mujer cubana en la emigración, y su condición especial dentro de la sociedad latinoamericana, hace que desde una época muy temprana mujeres de altas clases sociales, logren estas ventajas. Otras ventajas que van a ser más particulares para la clase obrera que se va gestando sobre todo entre las inmigrantes y entre las descendientes de inmigrantes, va a ser por ejemplo la ley de maternidad que va a ser muy temprana, igual que va a ser muy temprana la ley que regula el trabajo femenino y que establece igual salario para mujeres y hombres para igual trabajo, y toda una serie de otras leyes que ahora no puedo recordar.

Esto va conduciendo a que se produzcan una serie de reuniones, congresos, etc. de mujeres que están asociadas en múltiples tipos de organizaciones. Organizaciones obreras, de clase media, alta, baja, organizaciones que tienen también que ver con raza (hay clubes de mujeres de color), y a través de todas estas organizaciones van a intervenir mucho dentro de la política. Esto hace que en el año 1934, acabada de triunfar la revolución, triunfar entre comillas, la revolución del 30, la revolución contra el dictador Gerardo Machado, la mujer cubana tiene derecho al voto, que es muy importante, y junto a este, otros derechos que ahora soy incapaz de recordar.

En 1939 se produce un gran congreso de mujeres, un importantísimo congreso de mujeres en que por fin logran reunirse todas estas organizaciones, presentar un frente que va a organizar toda una serie de demandas y que va a estructurar todo un programa que va a encontrar reflejo en 1940 en la constitución que se aprueba ese año. La constitución cubana de 1940 que es uno de los documentos más progresistas de su carácter en la primera mitad del siglo XX. La misma establece que es absolutamente ilegal, lesivo, cualquier tipo de discriminación por sexo, raza, etc., etc..

Después del año 40, por múltiples circunstancias que tienen que ver en primer lugar con la segunda guerra mundial, el feminismo y todos los movimientos de mujeres que se han desarrollado en la primera mitad del siglo, empiezan a derivar hacia otros espacios. Las mujeres con formación académica se orientan hacia las asociaciones de tipo cultural; se crea por ejemplo el Liceum, ... y ese Liceum va a ser un espacio importantísimo dentro de la cultura cubana. La revista Liceum que publican estas mujeres va a ser la revista más importante de todo el siglo XX y el Liceum va a ser la tribuna docente de María Zambrano cuando llegue a Cuba; y de Gustavo Pitaluga, de Juan Ramón Jiménez, de toda la emigración republicana que va a encontrar refugio allí.

Ese va a ser un camino que tendrán en los años 40. Otro camino va a ser el que va rumbo a la creación en los ámbitos universitarios de escuelas de trabajadoras sociales. Este es un espacio semiacadémico, semipragmático, todo derivado de la escuela norteamericana, que va a propiciar que en vez de hacer un trabajo gremial o realizar un trabajo asociativo en defensa exclusivamente de los derechos, de los intereses de las mujeres, hay una mayor participación social y formar  trabajadoras sociales para que, con este título, intervengan de una manera muy directa en la sociedad.

Y el tercer camino será el del apoyo, de la vinculación a la situación que se da por la II Guerra Mundial. Cuba está muy cerca de los EEUU y forma parte de todo un proyecto continental proaliados, como también del apoyo a los refugiados republicanos españoles que va a ser un trabajo muy fuerte realizado por las mujeres no solo a partir del 39 sino desde antes. Cuba fue de los países latinoamericanos el que no solo proporcionalmente sino en valores absolutos, mandó más voluntarios a la guerra civil. Como dicen muchos de nuestros colegas cuando abordan el tema, porque España estaba muy cerca de nosotros, no solo porque Cuba había dejado de ser colonia española apenas 40 años antes, sino porque entre 1880 y 1934 a Cuba llegaron millón y medio de españoles. Es el tercer país de Latinoamérica en recibir inmigración especialmente gallega, asturiana y canaria. Esa cercanía hace que muchos cubanos participen y es interesante como participan, lo hacen como miembros de la Brigada Lincoln, la brigada norteamericana. El mayor premio a la solidaridad que se da en Cuba es el premio Majadahonda, lugar que ahora es un barrio  de Madrid pero que era uno de los grandes lugares de defensa de la república, donde calló Pablo de la Torriente Brau, un cubano que fue comisario del 5º Regimiento, al que dedicó un poema hermosísimo Miguel Hernández que era su subordinado. 

Esos son los espacios en que se mueve la mujer cubana hasta los años 40. En 1952 Fulgencio Batista da el golpe de estado que acaba con el proyecto de República, seudorepública, república mediatizada, república neocolonial, todos esos nombres le damos, es una republiqueta pero es república, no tan bananera como otras, azucarera. Batista acaba con este proyecto y todo el movimiento femenino se dirige a la lucha política directa, una lucha política que va a estar en el llano, en las calles de las ciudades o en las montañas de Sierra Maestra. Las protagonistas de ese movimiento van a ser por una parte las mujeres del Frente Cívico de Mujeres Martianas, constituidas en el año 1953 y que va a apoyar el ataque al Moncada y al Cuartel de Bayamo protagonizado por Fidel y Raul Castro y en el que intervienen de una manera muy importante Haydée Santamaría y Melva Hernández y por otra  parte a desarrollar un proyecto que a mi me gusta asociar como antecedente a otros que han tenido mucha resonancia en nuestro tiempo, el Proyecto por la Vida en Chile o al de las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina. Porque estas mujeres valiendose de su condición de madres, de esposas, de hijas, valiendose de su condición de mujeres, es decir de aquellos atributos que le asigna el patriarcado, de aquellos esencialismos que se supone sean suyos de acuerdos con el patriarcado, los reconvierten en tema político y dicen, devuélvame a mi marido, devuélvame a mi hijo, devuélvame a mi padre, estoy luchando por recuperar el cadáver de mi sobrino, es decir son las Antígonas, las mujeres que va a rescatar los cuerpos vivos o muertos de sus familiares. Esto va a ser un gesto muy importante, van a tener verdaderos encontronazos con la fuerza pública, van a encontrar en el mundo entero, en la prensa  internacional mucho eco, porque son realmente algo inesperado, estas mujeres que salen a la calle, desde su posición femenina, con los roles que le asigna el patriarcado, establecer, encontrar y desarrollar una labor pública, política, en espacios públicos tan marcados como la calle, los campamentos, el palacio presidencial, en fin, esta ocupación de los espacios públicos va a ser muy importante.

Junto a ellas hablamos de las mujeres que intervienen en la lucha armada como Haydée Santamaría, como Melva Hernández, y también desde el año 56 o desde antes, Vilma Espín que va a ser  la coordinadora de toda la lucha del 26 de julio junto con Fran País en Santiago de Cuba y en parte de la región oriental y Celia Sánchez que va a apoyar el desembarco de Fidel Castro en Sierra Maestra, que después subirá a Sierra Maestra y será la jefa de la intendencia además de la secretaria personal, etc. de Fidel Castro durante la guerra y durante muchos años.

Triunfa la Revolución y es el momento a partir del cual va a producirse el gran desarrollo de la mujer cubana. Una mujer cubana que en el periodo republicano además ha adquirido otras características, sobre todo la mujer cubana de determinadas capas. Uno de los aspectos más interesantes a señalar es que en 1930, y es un dato que recuerdo perfectamente, había la misma cantidad de hombres que de mujeres con instrucción primaria en Cuba y la misma cantidad de hombres que de mujeres en la universidad en Cuba. Esto fue muy importante porque la  educación fue un factor muy importante ya en el periodo republicano; lo había sido en las mujeres de altas capas sociales en el periodo colonial también. Es decir, hay una tradición de educación dentro de la mujer cubana. Laboralmente hay otros factores que es bueno anotar. En 1903 el 13% de la fuerza laboral activa en Cuba estaba desempeñada por mujeres. Pero dentro de ese 13%  de toda la fuerza laboral del país, el 70% de mujeres que trabajaban, lo hacían como sirvientas, el otro 30% eran maestras, etc. y había  también un trabajo sumergido, invisible, que no es solo el trabajo doméstico o ese que realiza la esposa del campesino que es la que cría las gallinas, la que le da de comer a los cerdos, la que se ocupa de determinados cultivos, de regar, etc. etc. etc., sino la mujer que cose en su casa pero no está empadronada en el censo como una trabajadora, la que da clases de piano en su casa y no está  empadronada en el censo como una trabajadora, y todo lo demás que Vds. conocen porque es una historia compartida por las mujeres en el mundo entero. En 1930 ese 70% de mujeres sirvientas se convierte en el 50% y en 1953, que es el último censo antes de la Revolución, el 33% de las mujeres que trabajan lo hacen como sirvientas. Ese régimen de servidumbre podríamos decir que es lo que queda de la esclavitud. Lo que queda de la esclavitud como tendencia dentro de una capa social acostumbrada a tener servidumbre, por eso puede estudiar, por eso puede tener los niveles intelectuales que tiene, y también lo que algunos autores llaman esta racialidad, esta subordinación debidas a un proceso de colonialidad con el que se constituye la nación.

Fidel Castro dice en 1966, a pocos años del triunfo de la Revolución, que la Revolución mayor existente dentro de la Revolución es la Revolución que se ha producido dentro de las mujeres en Cuba. Eso es una afirmación muy seria, una afirmación muy rotunda, y es una afirmación que se corresponde con la realidad.

Yo quiero utilizar el argumento que me gusta más, hemos venido hablando de educación, porque es extraordinariamente significativo. Yo creo que el mayor  hecho de cultura en Cuba durante mucho tiempo, creo que todavía en estos 50 años, es la campaña de alfabetización, que en un solo año, el 1961, permitió que todo el pueblo de Cuba, con las excepciones de rigor, aprendiera a leer y a escribir. Y esta campaña de alfabetización fue protagonizada por ciento cincuenta y tantos mil alfabetizadores, la mayoría de los cuales eran jóvenes entre 13 y 17 años, jóvenes que estudiaban la secundaria  y bachillerato. La mayor parte de aquellos jóvenes que eran la mayor parte de los alfabetizadores, eran niñas y muchachas. Haber arrancado de sus hogares, de las manos de padres, de hermanos, de novios, de tíos, haber arrancado de manos del patriarcado a aquellas jovencitas y haberlas enviado al campo lejos de su casa, de la protección bienhechora de una mano cuidadosa y vigilante, aquello fue tal vez el primer paso importante para la emancipación definitiva de la mujer.

En el discurso del 31 de diciembre de 1960 con que Fidel Castro presenta la campaña de alfabetización, dice unas palabras que a mi me resultan muy interesantes, y que siempre me han servido para entender algunas cosas. Fidel dice, los jóvenes, los niños irán a trabajar con los campesinos, vivirán en los establos, vivirán en los almacenes, vivirán en los gallineros, en lo que fuera, y ayudaran a  los campesinos en los trabajos agrícolas, en el corte de caña, en cortar las hierbas, en ordeñar las vacas, ..... las niñas vivirán en casas de las campesinas, las ayudarán a planchar, a lavar, a cocinar, en fin, él mantiene en ese discurso los roles tradicionales y se produce una especie de pacto revolucionario, tu me das las hijas y los hijos para la Revolución y yo voy a revolucionarlos, los voy a incorporar al proyecto de la Revolución pero no demasiado, ma non tropo, es decir los voy a dejar haciendo lo mismo.

Pero cuando una niña se va de su casa, se pone un calzón, un pantalón, en aquel año 1961 en que mi abuela me prohibía salir a mi con pantalones a la calle porque eso era una indecencia, y todas aquellas niñas se ponen pantalones, aquellos pantalones que se van haciendo voluminosos según van engordando aquellas criaturitas, según las hormonas van desarrollándolas, aquellas niñas se van para los montes y cuando regresan, regresan como regresaron mis compañeras. Las que ingresan conmigo en la universidad en 1962 (yo vivía en La Habana, trabajaba en La Habana y alfabeticé en La Habana), el año de la reforma universitaria, porque el premio que les daba la Revolución a quienes alfabetizaron, es darle becas para que sigan sus estudios en las 3 universidades que existían entonces, Santiago de Cuba, Santa Clara y La Habana, y los que no caben en Cuba, en sus universidades,  van a estudiar a todos los países del este que el gobierno pide becas para ellos, y se produce una diáspora revolucionaria por el mundo de estos estudiantes. Creo que ese es un momento muy importante a partir del cual se van a desarrollar muchas cosas.

En ese mismo años se funda la Federación de Mujeres Cubanas, que se llama así, Federación, porque reúne las 800 asociaciones femeninas que existían al triunfo de la Revolución. Esa Federación es la que a partir de ese momento va a dirigir el movimiento femenino cubano y va a servir de cadena de transmisión, esta frase no le gusta mucho a la Federación cuando yo la digo, entre el gobierno revolucionario y las mujeres. Va a ser la que va a articular esa relaciones, que van a ser muy beneficiosas y que se van a traducir en primer lugar en el empleo masivo de la mujer, empleo masivo que muchos economistas se preguntan si fue realmente necesario o si fue un movimiento político para contribuir a la emancipación de la mujer. Empleo masivo de la mujer para el cual fue necesario urdir una serie de proyectos, como las guarderías o círculos infantiles, proyectos de atención al anciano discapacitado que hay que apoyar, ... toda una serie de proyectos que contribuyen a que la mujer pueda desarrollarse mejor y pueda desarrollar mejor su trabajo. Estas mujeres, que somos nosotras entonces jóvenes, nos incorporamos a la milicia, nos ponemos monos, la parte de arriba de un mono azul y la parte de abajo verde olivo, nos vamos a las escuelas de milicia a aprender a tirar, a reptar por los pantanos, debajo de las alambradas, a camuflarnos con distintos tipos de plantas, a pintarnos con fango, a cubrir las hebillas y los botones para que no brillen y no ser descubiertas por el enemigo, en fin a hacer una vida militar. Hacemos guardias y nos convertimos en las compañeras pero no solo en las compañeras sino en las coprotagonistas del proceso revolucionario.

Esto no quiso decir que una sociedad tan machista, tan patriarcal como la cubana, una sociedad militar desde que Felipe II creó el sistema de flotas que dotó a la ciudad de La Habana de grandes fortalezas, que convirtió a aquella ciudad en el lugar donde se reunían los grandes barcos, los grandes galeones que traían todas las riquezas de América a los puertos de Cádiz y de Sevilla; un país militar y marinero desde su origen, muy machista, tremendamente machista, era imposible pensar que todo esto que sucedía en el entorno de la mujer fuera a acabar inmediatamente con el régimen patriarcal.

En 1975 se produce el primer congreso del Partido Comunista que consigue unificar todas las fuerzas que habían intervenido en la Revolución, se dan los pasos necesarios lentamente hacia esa unificación, hacia un proyecto comunista dentro del país, y el tercer documento que se estudia en ese congreso es por la plena igualdad de la mujer. Y en ese mismo año se promulga el código de familia que establece cuales son las relaciones que debe haber en la pareja hombre-mujer y que entre otras cosas, establece que en el matrimonio, cuando una persona se va a casar cosa que en Cuba ocurre con cierta frecuencia por las mismas personas ya que es bastante ágil el divorcio, el funcionario que los casa les dice que tanto hombre como mujer tienen la misma responsabilidad ante los hijos, tienen la misma responsabilidad ante la sustentación del hogar, en la higiene, en esto, en lo otro, en lo de más allá, con lo que, como decía un matrimonio de estudiosos de la mujer en Cuba, se convertía en materia de derecho algo que había estado siempre sumergido, que es esta doble jornada, se convertía en materia de derecho y sobre ella se constituía el matrimonio.

Después han sucedido muchas cosas, las mujeres han seguido estudiando, convirtiéndose en el mayor número de estudiantes del país, en el mayor número de graduados universitarios tanto de carreras técnicas, de carreras científicas, de carreras humanísticas; son la mayor cantidad de fiscales, hay más profesoras universitarias titulares y catedráticas en Cuba que en otros países europeos , por ejemplo. Dos de cada 3 científicos son mujeres, 2 de cada 3 técnicos del más alto nivel son mujeres, todo esto sucede así, pero cuando se produce el periodo especial muchas de estas cuestiones empiezan a declinar, hay otras situaciones de la mujer en los años 90 que empiezan a remontar en los años 2000. Y en estos años 90, pese a estas situaciones,  sin embargo va a surgir una mayor conciencia de la mujer, una autoconciencia, un mayor empoderamiento por parte de la mujer, va a desarrollarse un literatura, la mejor literatura que se escribe en Cuba en este momento es la escrita por mujeres, la más representativa. Artes plásticas desarrolladas por mujeres, y del mismo modo habrá otras problemáticas que no tengo tiempo para tratar. Dejo este esbozo hasta aquí para las preguntas y las curiosidades que Vds. estén más familiarizadas con ellas porque también es lo que la prensa repite, lo que se dice, lo que se piensa de nuestras contemporáneas.

Pregunta: Mi reflexión es sobre la historia que Vd. contó de la separación entre las criollas y las cimarronas. Hoy en día en cierta forma no se reproduce cierta separación, por lo menos en mi país, en Venezuela, yo siento que hay unas diferencias más que entre criollas y cimarronas, entre el campo y la ciudad en cuanto a la relación entre mujeres y hombres. Creo que seguimos siendo una sociedad muy machista a pesar de que las que hemos ido a la universidad, las que vivimos en la ciudad, tenemos acceso a una cantidad de cosas que las que están en el interior, menos. O también, todo hay que decirlo, de clase, la gente que no tiene acceso a los mínimos de formación, etc. por lo general es más víctima de padecer los rigores de la discriminación, el machismo, el maltrato doméstico que hoy vemos noticias a diario en este lado del charco. ¿Como ven Vds. estos temas en la actualidad en Cuba?. En mi país, con el socialismo del siglo XXI y todo, eso es una cuestión que sigue ahí.

Luisa Campuzano: Desde el punto de vista legal, ese machismo está proscrito. Digamos que el machismo existe en la vida cotidiana, existe y está sumergido y emerge en los momentos necesarios ante cualquier circunstancia en que sea denunciado como lesivo para cualquier individuo, se dice que no puede ser, es censurado, etc., pero subterráneamente ese machismo sigue existiendo, y tanto en la ciudad como en el campo. Yo creo que en Cuba la diferencia entre ciudad y campo ya no era tan grande aunque a partir de la crisis económica de los 80 y los 90, esa brecha empezó a abrirse nuevamente, del mismo modo que la brecha racial se ha ido abriendo nuevamente y la brecha de clase, no podemos decir que en Cuba haya una burguesía que sea propietaria de los medios de producción que sería lo que los caracterizaría de burgueses, pero capas sociales diferenciadas por razones económicas, eso se produjo a partir de todo lo que sucedió en torno al periodo especial. Digamos que del año 59 al 70, de Cuba emigró un millón doscientas mil, trescientas mil, cuatrocientas mil personas que pertenecían a las capas más acomodadas de la población, desde los millonarios hasta gente acomodada. Esos son gente que tal vez dejó familia en Cuba o no, los más ricos no dejaron familia en Cuba. Entre el  70 y el 90 hubo otro grupo de emigrantes que fueron fundamentalmente a los EEUU y que eran en el 99% blancos y son los que envían a Cuba esas remesas, que van a parar a familias blancas, no van a parar a familias negras y esto significa una brecha económica que se abre por ahí también. Hay más familias que reciben remesas en las ciudades que en el campo, precisamente porque el campesinado era más pobre que la gente de la ciudad o tenía menos relaciones de ese tipo para salir.

Pregunta: ¿Existen en Cuba asociaciones y ONG's de mujeres?.

Luisa Campuzano: Si decíamos que había 800 organizaciones de mujeres antes del triunfo de la Revolución y eso se convirtió en la Federación  de Mujeres Cubanas, hay que pensar que el procedimiento en un futuro, que se dilatará, que será un futuro que funcionará como todos los futuros, a su ritmo, se irá descentralizando estos grupos que están tan cohexionados, y que tienen que comenzar a darse otros espacios. Aquí me anunciaban con uno de los títulos que menos me gusta a mi, y que además es  mi entera responsabilidad poseerlo porque bien puede decir que no, que es ser miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Pude haber dicho como Rubén Darío de las academias me libre dios pero por vanidad, acepté. Las academias tienen una Asociación de Academias de la Lengua Latinoamericanas. Nosotros aún no hemos logrado, y es una institución fundada en 1926, que después del triunfo revolucionario, la Academia Cubana de la Lengua vuelva a ser reconocida como una institución. Es decir, el nivel de centralización del gobierno revolucionario es muy fuerte y todo el proceso de la sociedad civil en Cuba ante las agresiones norteamericanas, han determinado la cohesión y la exclusión de todo tipo de dispersión. En los 90 empezamos a  trabajar la categoría género, porque en Cuba la categoría rectora de la vida del país era la categoría de clase. Todos éramos obreros, clase obrera y esos era lo único que nos cohesionaba. Raza no se trabajaba por ejemplo, y es una de las eclosiones que ha habido en este momento, y ha empezado a surgir y esos con muchos más fuerza por supuesto dada la importancia que tiene entre la población cubana, han surgido espacios como Color Cubano, que reivindican la necesidad de agrupaciones, de que en la sociedad civil se instalen espacios específicos, pero todo esto es muy lento. Estoy segura de que estas son las cosas que tienen que empezar a marchar ahora y que son parte de las cosas que se van a ir produciendo paulatinamente en nuestro país, pero que se tomarán su tiempo.

Mientras que dentro de las instituciones existentes que han sido fundamentales en el país, se puedan ir dando estos pasos, iremos avanzando. Pero pretender que de repente se empiecen a crear estas asociaciones, no será fácil. Creo que es muy importante que se produzca la solicitud, que se sienta como se siente, como se ha producido la petición de que se aprueben estas asociaciones, pero yo no creo que vayan a aparecer de un momento para otro. No las hay prácticamente en ningún campo, no hay asociación de hispanistas en Cuba, asociación de profesores de francés no existe, me dirán qué cosa más inocua, asociación de profesores Marat, amics du peuple, no sé, algo colectivo, nadie ha pensado en esto. Asociación de bongoceros, de maraqueros, ...... digamos que la trama de la sociedad civil se ha tejido de otra forma, que asume las mismas características que en otros lugares.